El Garrahan bajo la lupa: la justicia destapa 58.107 millones en bonos financieros en medio del ajuste hospitalario
Si pensás que el presupuesto de un hospital público se gasta exclusivamente en camillas, remedios y sueldos, la realidad que acaba de salir a la luz te va a cambiar la perspectiva. Tras dos años de negativas y opacidad, un fallo judicial obligó a la dirección del Hospital Garrahan a abrir sus libros. El resultado de esa auditoría forzada confirma lo que el personal de salud venía denunciando en los pasillos: 58.107 millones de pesos destinados a la atención de niños y adolescentes fueron apartados de su función sanitaria para ser colocados en bonos del Estado y fondos de inversión.
Los números detallados en la documentación revelan la magnitud de la maniobra. De ese total, 40.899 millones fueron a parar a conceptos de “bonos, títulos y letras”, mientras que otros 17.208 millones fueron derivados a un Fondo Común de Inversión. Esta decisión se toma en paralelo a un recorte presupuestario del 37% para la institución. Mientras la administración justifica la medida como una forma de cubrir “gastos operativos y compromisos con ejecución futura”, los trabajadores del nosocomio señalan la brutal contradicción: se niegan recursos para salarios e insumos básicos, pero se mantiene el dinero inmovilizado en instrumentos financieros a largo plazo, algunos con vencimientos a 13 años.
Este movimiento no es un hecho aislado, sino parte de una lógica de gestión que prioriza el resultado fiscal sobre el destino legal de los recursos. El propio vocero presidencial, Adrián Ravier, reconoció recientemente que los fondos fiduciarios acumularon un superávit cercano a los 3.000 millones de dólares en los primeros dos años de la gestión de Javier Milei. Dinero que, por ley, estaba atado a obras de infraestructura. El patrón se repite en el Sistema de Infraestructura del Transporte y en el Fondo de Infraestructura Hídrica, donde la especulación financiera supera ampliamente a la ejecución real de obras. Incluso un préstamo de 400 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pensado originalmente para modernizar el tren San Martín, fue redirigido hacia un programa de sostenibilidad fiscal.
Para una familia que viaja desde el interior del país buscando una cirugía de alta complejidad para su hijo, o para el médico que debe improvisar con materiales escasos en la guardia, esta cifra de 58.000 millones no es un dato macroeconómico abstracto. Es la evidencia de que la caja del hospital funciona como una entidad financiera. El ajuste no lo paga el mercado; lo pagan los salarios congelados, la falta de insumos y la salud de los pacientes más vulnerables del sistema público.
La pregunta que queda abierta no es solo sobre la legalidad de estos movimientos, sino sobre el futuro del modelo. Cuando los recursos de un hospital de alta complejidad se convierten en herramienta para maquillar superávits, la estabilidad de la institución deja de depender de las necesidades de sus pacientes y pasa a estar supeditada al vaivén de los mercados.
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Fuente: Diario Hoy, 2026
Enlace: https://diariohoy.net/politica/el-gobierno-desvio-fondos-del-garrahan-para-las-finanzas-287480
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