Revelaron que dos jubiladas le prestaron 22.500 dólares al papá de Adorni y murieron sin cobrar.
Elvira tiene 84 años y un calendario de 1996 colgado en la cocina. No lo conserva por nostalgia; lo guarda porque en el mes de marzo de ese año su hermana y ella juntaron los ahorros de toda una vida de docentes jubiladas y se los prestaron a un conocido que necesitaba plata. Ese conocido era Jorge Adorni, el padre del actual jefe de Gabinete. Les prometió devolverles 22.500 dólares con intereses. Les firmó una hipoteca sobre el departamento familiar. “Nosotras confiamos, éramos del barrio, de las que creíamos que la palabra valía más que un escribano”, dice Elvira mientras apoya la pava. Seis años después, en 2002, las hermanas fueron al juzgado. Plata no había vuelto ni en pesos ni en dólares.
Lo que siguió es un expediente que duerme polvo en los tribunales de la Ciudad y que, según reveló La Política Online, se despertó hace poco por el pedido del fiscal Gerardo Pollicita. A Elvira la llamaron para preguntarle si sabía algo. Ella ya no espera recuperar nada. “Mi hermana falleció sin ver un centavo. Yo estoy para irme nomás”, murmura. Pero su historia no es solo la de una estafa entre privados: es la historia de cómo una deuda se convierte en aire cuando del otro lado hay apellido y despacho oficial. Porque el departamento que Jorge Adorni hipotecó en 1996 estuvo embargado. Y sin embargo, tres meses antes del triunfo de Javier Milei en 2023, la Justicia levantó el embargo sin ninguna constancia de que la familia Adorni hubiera cancelado lo que debía. Las hermanas prestamistas no cobraron. El departamento, limpio de cargas, pasó a manos de los herederos.
Traducido a la vida cotidiana, esos 22.500 dólares de 1996 hoy serían unos 130.000 dólares, lo que equivale a tres jubilaciones mínimas durante 35 años. Para Elvira y su hermana eran la garantía de una vejez sin sobresaltos. Para el departamento de los Adorni, fue un trámite que llevó años de sucesiones y movimientos judiciales. Manuel y Francisco Adorni, junto a su madre, pidieron levantar la hipoteca para disponer del bien tras la muerte de Jorge. Tardaron dos años más en inscribirlo, y meses atrás lo pusieron en venta por 95 mil dólares. La rueda giró perfecta: el embargo se evaporó, las acreedoras desaparecieron del horizonte y la propiedad quedó lista para engrosar un patrimonio que el actual jefe de Gabinete no termina de declarar.
Porque mientras la Justicia corría el velo sobre la deuda paterna, Manuel Adorni seguía sin presentar su declaración jurada. Lo había anunciado Milei, lo repitieron sus funcionarios: “La presenta en breve”. Pero el sobre sigue vacío. La excusa que corre por los pasillos de Balcarce 50 es que justificaría sus gastos millonarios con criptomonedas, las mismas que no aparecen en ninguna declaración anterior y que habría movido desde la cuenta que él mismo publicitaba cuando pedía “cafecitos” en marzo de 2023. El especialista Fernando Molina detectó movimientos recientes en esas billeteras virtuales, pero todo sigue en el terreno del rumor. Lo concreto es que Adorni declaró una deuda de 20 millones de pesos con su madre, una cifra que es apenas una cuarta parte de lo que él y su esposa gastaron solo con tarjetas de crédito en 2025.
En la otra punta del país, un albañil de González Catán, lee la noticia en el celu y se ríe con bronca. “A mí me remataron el auto por una deuda de tres mil pesos con la tarjeta. Estos tipos deben fortunas, no pagan, y después venden el departamento como si nada. ¿Qué tengo que hacer, ser funcionario para que me esperen?”. La pregunta no es retórica: según el Banco Central, el 42% de los argentinos está fuera del sistema crediticio porque no califica. Para el resto, las deudas impagas terminan en embargos de sueldos, muebles o viviendas únicas. Pero el caso Adorni muestra otra vara: la que mide cuánto podés deber sin que te pase nada.
Mientras tanto, el jefe de Gabinete tampoco incluyó en su declaración jurada el departamento heredado, ni un baldío en Daireaux con una valuación fiscal de apenas 500 mil pesos. Su hermano Francisco, que también enfrenta denuncias, corrigió su propia planilla y consignó un ingreso de 21 millones de pesos en concepto de herencia, aunque no aclaró de dónde vino ese dinero. Manuel, en cambio, no reconoció ni un peso de herencia. Eso sí, el contratista que le reformó la casa en un country terminó de hundir al ex vocero tras una conferencia fallida, y las sospechas de enriquecimiento ilícito ya tienen carpeta abierta con el fiscal Pollicita.
La imagen de las dos hermanas jubiladas, ahorristas de clase media que creyeron en la palabra de un padre y murieron sin ver la plata, resume mejor que cualquier cifra lo que significa vivir en una Argentina con leyes que se estiran y se encojen según quién las mire. Elvira guarda el pagaré amarillento en un cajón, junto a una estampita de San Cayetano. “Mi hermana decía que la justicia tarda pero llega. Yo ya no sé si llega, si se pierde en el camino, o si directamente nunca salió para nosotras”.
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