Sin acreditaciones ni explicaciones: Milei le cerró las puertas de Casa Rosada a toda la prensa
La medida no llegó con un comunicado oficial, ni con una notificación formal, ni con un plazo claro. Llegó como suelen llegar las decisiones más disruptivas de esta gestión: de noche, sin aviso y con alcance total. Este jueves, los periodistas acreditados en Casa Rosada se encontraron con que ya no podían ingresar al edificio. Todos. Sin distinción de medio, de trayectoria ni de cobertura.
El gobierno de Javier Milei tomó la decisión la noche del miércoles, mientras el presidente regresaba de su gira por Israel. Desde la Secretaría de Prensa, a cargo de Javier Lanari, lo explicaron en pocas palabras: se quitaron las huellas dactilares registradas de los periodistas acreditados "de manera preventiva", como respuesta a lo que calificaron de "espionaje ilegal".
El episodio que desató la tormenta
Durante la mañana del miércoles, el titular de la Casa Militar, Sebastián Ibáñez, presentó una denuncia penal contra dos periodistas. El motivo: en una señal de cable se difundió un informe que incluía imágenes filmadas en los pasillos internos de la Casa de Gobierno por un periodista acreditado que usaba anteojos con cámara incorporada. La denuncia apuntó a dos personas. La sanción, sin embargo, cayó sobre todos.
Esa asimetría — una falta individual, una respuesta colectiva — fue uno de los primeros puntos de tensión que levantó la prensa afectada.
Milei, desde el exterior, sin moderación
Antes de pisar suelo argentino, Milei ya había reaccionado públicamente al episodio. Lo hizo en su cuenta de X, con el tono que reserva para sus ataques más frontales. "Basuras repugnantes", escribió en un primer mensaje. Luego fue más lejos: sostuvo que quienes trabajan en medios de comunicación "se consideran por encima de la ley y de la Constitución" y los acusó de haber "cometido un delito". En otra publicación extendió la descalificación al 95% del periodismo argentino, al que llamó "basuras inmundas".
Los mensajes no fueron una reacción aislada. Fueron varios, sostenidos en el tiempo y sin ninguna moderación posterior. El presidente no solo respaldó la medida: la celebró.
Una tendencia que se repite
Este episodio no emerge en el vacío. Días antes, el oficialismo ya había vetado el ingreso de un grupo de periodistas durante varios días, bajo el argumento de que habrían participado de una supuesta campaña de desinformación de origen ruso dirigida contra el mandatario. La lógica es la misma: ante coberturas o situaciones que generan incomodidad, la respuesta es el cierre del acceso.
La Sala de Periodistas de Casa Rosada — espacio histórico desde donde la prensa trabaja durante los actos oficiales — también fue clausurada en el mismo movimiento. Los cronistas que habitualmente despachan desde allí terminaron este jueves reunidos en un café a pasos de la Plaza de Mayo, en una imagen que sintetizó con claridad la situación.
La respuesta: una nota, un reclamo y varios diputados
Los periodistas afectados actuaron en conjunto. Redactaron una nota pidiendo que se revisara la disposición y la elevaron a la Secretaría de Medios y Comunicación de la Nación. No esperaron solos: diputados de distintos bloques opositores también dirigieron un pedido formal a Casa Militar para mantener una reunión y analizar la situación.
Los firmantes incluyeron legisladores de Coherencia, Unión por la Patria, MID, UCR y Encuentro Federal — entre ellos Marcela Pagno, Juan Marino, Óscar Zago, Mariela Coletta y Nicolás Massot. En el texto, advirtieron que la clausura de la Sala de Periodistas y la quita de acreditaciones configuran una "crítica situación" que exige "una explicación oficial detallada". La frase de cierre fue directa: "El libre acceso de la prensa a las fuentes de información es un pilar innegociable de cualquier sistema democrático."
¿Y ahora qué?
Extraoficialmente, desde el entorno del Gobierno trascendió que la medida podría revertirse en los próximos días. Sin fecha. Sin anuncio. Sin garantías.
Lo que sí quedó claro — más allá de cómo termine este capítulo — es el patrón que se consolida: restricciones al acceso, descalificaciones masivas a la prensa y decisiones tomadas sin el debido proceso institucional. Cada uno de esos elementos, por separado, generaría debate en cualquier democracia. Los tres juntos, en simultáneo, plantean una pregunta que no puede responderse con un tuit: ¿hasta dónde llega el derecho de un gobierno a controlar quién puede ver qué, y desde dónde?.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas —
https://noticiasargentinas.com/politica/el-gobierno-prohibio-este-jueves-el-ingreso-de-la-prensa-acreditada-a-la-casa-rosada_a69ea08447825f8815376f0e
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