José López negó una asociación ilícita y despegó a CFK en el juicio oral de la Causa Cuadernos
Este jueves, en los tribunales de Comodoro Py, José López rompió el silencio que mantenía desde que la Causa Cuadernos llegó a la instancia de juicio oral. Frente a los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, el exfuncionario kirchnerista aseguró que en sus doce años al frente de la Secretaría de Obras Públicas nunca formó parte de una asociación ilícita y, en la misma línea, desligó a la dos veces presidenta y al exministro de Planificación Julio De Vido de esa figura penal.
“No conozco que se haya formado una asociación ilícita ni tengo elemento alguno que indique haber integrado algo en ese contexto”, sostuvo López, que cumple una condena a 13 años de prisión por el caso Vialidad y por haber intentado esconder bolsos con casi nueve millones de dólares en un convento de General Rodríguez. La declaración de este mediodía fue breve pero apuntó al núcleo de la acusación fiscal: la existencia de una mesa coordinada de recaudación ilegal que, según los fiscales, habría funcionado entre 2003 y 2015 con anclaje en el Poder Ejecutivo.
El arrepentimiento bajo la lupa
Uno de los momentos más comentados de la audiencia fue cuando López intentó explicar por qué en 2018 aceptó declarar como imputado colaborador —la figura del arrepentido— y ahora relativiza aquellos dichos. Según su relato, la decisión de colaborar con la Justicia no fue libre ni reflexiva, sino el resultado de un contexto personal que describió como un “acecho mediático” y un momento de quebranto anímico.
“Si yo me hubiera encontrado en otra situación anímica y de salud seguramente no hubiera hecho esta declaración como arrepentido”, señaló ante los magistrados. La frase tiene peso jurídico y político: el exfuncionario está diciendo, en pleno juicio oral, que su colaboración original —que ayudó a darle impulso mediático y procesal a la causa— nació viciada por la presión externa y el encierro.
Sobre el temor a Cristina Kirchner que había mencionado en aquellos primeros testimonios, López también marcó un cambio de interpretación. “El miedo que mencioné que tenía respecto de la ex presidenta tenía que ver con la forma de gestionar el Gobierno Nacional y en ese sentido mi temor era hacer mal el trabajo o perderlo”, aclaró. La diferencia no es menor: ya no habla de un sometimiento delictivo, sino de la presión jerárquica que puede existir en cualquier administración pública de alto rango.
Qué está en juego en este tramo del juicio
La Causa Cuadernos llegó a juicio oral con 86 imputados, entre exfuncionarios nacionales, empresarios de la construcción y financistas. La hipótesis del Ministerio Público Fiscal sostiene que durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner funcionó un sistema de recaudación paralela basado en pagos indebidos de contratistas del Estado a cambio de beneficios en la obra pública. El expediente se nutre, entre otras pruebas, de las anotaciones que llevó durante años Oscar Centeno, chofer de Roberto Baratta —un exfuncionario clave del área de Planificación—, donde registró entregas de bolsos con dinero en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.
Cristina Kirchner está acusada de haber sido la presunta jefa de esa asociación ilícita y de más de 200 hechos de cohecho pasivo. Para la defensa de la exmandataria, los cuadernos “son truchos” y la declaración de este jueves representa un intento de demostrar que incluso quienes colaboraron con la acusación en un principio hoy ponen en duda la solidez del andamiaje judicial.
López integra la lista de “imputados colaboradores” junto al financista Ernesto Clarens y el empresario Carlos Wagner. La diferencia es que ahora, en el debate oral, optó por desmarcarse del rol que él mismo había aceptado y buscar un reposicionamiento frente al tribunal.
Un declarante que habla desde la condena firme
El exsecretario de Obras Públicas no es un testigo libre de cargos: está detenido desde junio de 2025 y acumula una condena que unifica el desvío de fondos en la obra pública santacruceña y la condena por el dinero hallado en los bolsos. Su situación procesal condiciona cualquier lectura sobre sus motivaciones para declarar como lo hizo. La fiscalía entiende que su relato forma parte de una estrategia para vaciar de contenido la figura de asociación ilícita y, con ello, beneficiar al resto de los acusados.
La audiencia de este jueves abre paso a la indagatoria de otros exfuncionarios de alto perfil. Se espera que en las próximas semanas declaren Julio De Vido, exministro de Planificación, y un grupo de empresarios que tuvieron contratos millonarios con el Estado durante el período investigado
Lo que viene
La declaración de López expone una tensión que atraviesa todo el debate: la distancia entre las confesiones iniciales de la etapa de instrucción y lo que los imputados están dispuestos a sostener en el juicio oral, con la mirada pública encima y con condenas previas que ya pesan sobre varios de ellos. El tribunal deberá decidir cuánto valor probatorio conservan aquellos primeros testimonios y si la explicación del “acecho mediático” alcanza para desacreditar años de colaboración judicial
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