Milei definió a Argentina como “la nueva tierra prometida” para las inversiones en la ONU
El presidente Javier Milei calificó este miércoles 23 de septiembre de 2026 a la Argentina como “la nueva tierra prometida” para los capitales extranjero. La afirmación se produjo en Nueva York, en el marco del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, al responder a consultas de la prensa sobre la concreción de inversiones en el país, según registros de la cobertura mediática.
Acompañado por el ministro de Economía, Luis Caputo, el mandatario destacó el atractivo de las políticas económicas vigentes. Caputo amplió el concepto al señalar que el enfoque se dirige a inversiones en la economía real, un sector que el país y el mundo requieren con urgencia. El funcionario enumeró las ventajas comparativas locales, tales como energía, minerales críticos, alimentos y talento humano.
Respecto a la coyuntura internacional, el titular de la cartera económica describió la posición argentina como una “cobertura de hedge natural”. En declaraciones transcriptas, Caputo argumentó que, ante un escenario mundial más tenso, la demanda de estos recursos aumentará de manera proporcional. El ministro proyectó que el volumen de inversiones en la economía real alcanzará niveles “fenomenales”.
Antecedentes históricos de la metáfora
La expresión utilizada por el presidente recupera un concepto empleado de manera reiterada durante la gestión de Mauricio Macri (2015-2019) por el entonces ministro de Ambiente, Sergio Bergman. De acuerdo con archivos de entrevistas periodísticas, el rabino de la Congregación Israelita Argentina definió al país bajo esa denominación en múltiples oportunidades. En una entrevista de diciembre de 2009 con el diario La Nueva, Bergman instó a los jóvenes a comprometerse con la construcción de esa realidad.
En publicaciones como “Argentina ciudadana: del paraíso perdido a la tierra prometida”, el exfuncionario sostuvo que la nación, fundada en los valores constitucionales, constituye esa tierra de promesa, aunque la principal restricción sean “los mismos argentinos”. No obstante, registros en video de finales de 2017 muestran a Bergman afirmando que el país, en su condición de “tierra prometida”, debía entenderse como sagrado “para ser partido y repartido”.
Esa analogía con la partición de 1947 de las Naciones Unidas, que dio origen al Estado de Israel, generó fuertes críticas en sectores opositores y medios de comunicación. Dichas reacciones vincularon aquellas declaraciones con una presunta injerencia indebida sobre la soberanía territorial argentina.
La reaparición de esta metáfora bíblica en el discurso oficial vuelve a poner sobre la mesa, casi una década después, un lenguaje cargado de resonancias religiosas e históricas en la política argentina. El uso del término ahora se orienta a promover el ingreso de divisas, distanciándose de las interpretaciones geopolíticas que suscitaron controversia en el pasado.
Fuente: KontraInfo / Registros documentales de entrevistas y declaraciones públicas (2009-2017).
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